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Cuando diciembre deja de ser fiesta y se vuelve preocupación

Actualizado: 12 ene

Diciembre llega con mesas llenas, abrazos, música y reuniones… pero en muchas casas también llega con algo más:

la preocupación constante.

Familias que pasan las fiestas preguntándose:

  • ¿Dónde está?

  • ¿Ya llegará?

  • ¿Estará bien?

  • ¿Cuánto ha tomado?

  • ¿Y si esta vez pasa algo peor?

    - Usted lo siente.

En la cena donde todos están, pero falta la calma. En la madrugada esperando una llamada. En la discusión que estalla por cualquier cosa. En el silencio incómodo del día siguiente.

A veces se dice: “Es diciembre… es normal.”“En enero cambia.”“Solo está celebrando.”

Pero cuando el consumo se repite por días, cuando la persona ya no controla cuánto bebe, cuando las promesas se rompen una y otra vez, cuando la familia vive en alerta…

eso ya no es celebración. Es una señal.

Las fiestas de fin de año son uno de los momentos más delicados para las adicciones. El consumo se intensifica, las recaídas aumentan, los conflictos familiares se profundizan y el desgaste emocional se vuelve enorme.

Y la familia, sin darse cuenta, empieza a sobrevivir las fiestas en lugar de disfrutarlas.

Aquí es donde la rehabilitación deja de ser una idea lejana y se convierte en una decisión urgente.

Porque no se trata solo de que deje de consumir. Se trata de recuperar a la persona. De devolverle estructura, equilibrio, salud y propósito.Y de devolverle a la familia la paz que se ha ido perdiendo poco a poco.

La rehabilitación profesional permite:

🔹 Comprender realmente la adicción

A través de una evaluación clínica y emocional que muestra qué está pasando y por qué.

🔹 Estabilizar a la persona

Controlando impulsos, ansiedad, estados emocionales y conductas que sostienen el consumo.

🔹 Ingresar a un tratamiento residencial estructurado

Donde el paciente se aleja del entorno de riesgo y comienza un proceso profundo de cambio.

🔹 Trabajar su historia personal

En terapia individual: heridas, miedos, frustraciones, vacíos y herramientas para no recaer.

🔹 Sanar como familia

A través de terapia familiar, límites sanos, comunicación y reconstrucción del vínculo.

🔹 Construir una nueva forma de vivir

Con hábitos, disciplina, proyectos y acompañamiento constante.

Y cuando el tratamiento avanza, algo empieza a cambiar:

las discusiones bajan,la comunicación mejora, la confianza vuelve poco a poco, el miedo deja de gobernar la casa.

La rehabilitación no es el final del problema. Es el inicio de la solución.

Y muchas veces, diciembre

—con todo su dolor, cansancio y desgaste

—es el momento exacto para decidir:


“No quiero vivir otro año así.”


📞 0991851796CETAD 12 Pasos

— Atención Residencial Profesional en Adicciones

 
 
 

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